Aceite especiado

Aceite especiado

Holo. Como es domingo y tal seré breve.

 

 

Una vez estaba en el sur de España, no recuerdo muy bien dónde, en un restaurante, hotel o bar pedí para desayunar pan tostado con tomate. El camarero o camarera de turno me lo trajo sin ajo, le pedí ajo como hay que pedir las cosas en un desayuno: con cara de sueño, medio enfadado y por favor. Me enfadó aún más ver que se acercaba con una botella de cristal de aceite, eso no era lo que yo había pedido, camarero o camarera poco empática.

 

 

El caso es que por vago y por no hablar otra vez me eché aceite de esa botella de cristal con tapón de corcho. Al ver que ese aceite sabía a ajo, me fijé y vi que dentro había ajos. Qué fuerte, pensé. Esto lo tengo que hacer en casa, intenté memorizar. Tengo que decir que tenía unos 13 años cuando esto ocurrió y para mí era toda una novedad. Además creo que también influyó en mis ganas de memorizar eso, que el pan estaba buenísimo, típico pan de pueblo en horno de leña… Una parte de mí pensó que si hacía el aceite con ajo en casa quizás mi pan se transformaría en esa maravilla todos los días.

 

 

Para hacer el aceite especiado, puedes utilizar las especias que quieras, a mí como me encanta el picante le pongo trozos de ajo a los cuales les doy una pequeña hostia con el cuchillo y con cariño antes de meterlos a nadar en el aceite. También le pongo cayena, antes he dicho que me encanta el picante, pero en realidad creo que es una pequeña adicción. Cuando digo esto siempre aparece algún ñu en escena diciendo algo como: No hay huevos a… Si te gusta el picante tienes que probar una guindilla mejicana que te deja ciego durante 20 minutos o algo del estilo. Me gusta el picante pero no me gusta morirme, gracias. También me gusta ponerle unas bolitas de pimienta rosa aunque no le dan demasiado sabor, la verdad.

 

 

Mi pequeña adicción al picante me crea a veces problemas sociales, como tengo una tolerancia considerable, muchas personas a las que no les gusta el picante cuando me preguntan si algo pica digo: No. Luego lo prueban y se enfadan conmigo, pierdo credibilidad, pero es lo que hay. Me pasa lo mismo con la sal, que no uso demasiada, pero en mis relaciones sociales eso tiene solución ya que con medio kilo más de sal en la comida, la gente es feliz.

 

 

Bueno, que me lío y no cuento lo del aceite, joder. Sólo hay que coger un buen aceite de oliva virgen extra, o como lo llaman ahora: AOVE. Oins, par favar. Para macerar y que no se ponga malo, molaría un tarro de cristal lo más limpio posible, se echan las cantidades que quieras y se va consumiendo. Cuando no quede más conviene tirar los ajos o especias que le hayas puesto y empezar de nuevo.

 

 

Como bien sabe todo el mundo, el ajo es antibiótico, antiséptico, refuerza el sistema inmunitario, es muy expansivo por lo que ayuda a quemar grasas y desintoxicar. Tiene muy buenas propiedades, y según se dice, el ajo negro multiplica sus propiedades. Si no lo has probado yo te lo recomiendo mogollón, apenas sabe a ajo, tiene un sabor dulce, una textura cremosa que se unta genial incluso en unas tostadas. Antes era un poco difícil de conseguir y bastante caro, porque sólo había marcas ecológicas, pero ahora se puede encontrar en bastantes supermercados corrientes.

 

 

Bueno eso, si os gusta ya sabéis. Muak!!

¿Te ha molado?


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