Cómo ver Bangkok en tres días pero teniendo solamente uno. Versión vegana.

Cómo ver Bangkok en tres días pero teniendo solamente uno. Versión vegana.

Holi! En este artículo te contaré mi experiencia absolutamente subjetiva sobre cómo ver lo máximo posible de Bangkok en un día. Obviamente nos dejamos cosas por ver, mucha gente se ofenderá por no haber visto el templo de bliblibli o no haber ido a blablabla, pero si tienes poco tiempo como nosotras, seguro que te sirve de ayuda y si no, al menos te ríes un rato.

 

Cogimos nuestro hotel estratégicamente en un lugar un tanto cuadro pero muy bien situado. La habitación no era ninguna maravilla pero el patio era bastante cuqui y cuando les pedí leche de soja para el café del desayuno no tenían, pero me dijeron que fuera a comprarla a la tienda de al lado. El hotel podría resumirlo así porque solamente lo pisamos para dormir y ducharnos.

 

 

Lo primero que visitamos de turisteo fue el Palacio Real, fuimos andando y por el camino nos ofrecían viajes en tuk tuk constantemente comunicándose a través de pitidos, gritos y sonidos estridentes. Visitar este lugar vale 500 baths [15€] y dentro verás además de turistas y algún gato, construcciones arquitectónicas bastante fuertas, no puedes entrar en pantalón corto pero los venden en la puerta por 100 baths [2,97 €] Cuando sales te lo quitas y listo. Tendrás que cargar con él todo el día pero en algunos templos es obligatorio, si no te gusta y lo has comprado por obligación, siempre puedes puedes regalárselo cuando vuelvas a alguien por su cumpleaños y decirle que te has acordado de ella en Tailandia, así quedas genial y te lo quitas de encima.

 

 

La siguiente parada fue el templo del budha tumbado o Wat Po, en cuanto a esculturas, ha sido desde luego lo que más nos impresionó de Bangkok, en fotos no se aprecia lo grande que es y a mi al menos, se me erizó toda la piel de mi cuerpo incluyendo mucosas, increíble. A todos los templos hay que entrar sin calzado, si te da asquito, puedes utilizarlas con calcetines para no pisar el suelo directamente con los pies dejando solamente las sandalias fuera. A mi me flipan las sandalias con calcetines pero no suelen causar mucho furor. La opción de ir en zapatillas no te la recomiendo porque hace un calor que te mueres, nosotras también teníamos miedo de que nos pudieran robar nuestro maravilloso calzado pero no hemos tenido ningún problema con eso, la verdad.

 

Tengo que decir que nosotras nos quitamos las sandalias y pusimos calcetines las dos primeras veces, luego empiezas a acostumbrarte y acabamos entrando descalza sin sentir nada raro. Creo que Bangkok es un poco así, llegas y es un choque impresionante, pero poco a poco vas pasando pruebas y te vas aclimatando.

 

Nuestro siguiente templo era Wat Arun, hay un embarcadero muy cerca del budha gigante súper guay donde coges un barco que da un poco de miedo por 4 baths por persona y en 5 minutos estás. Te recomiendo que cojas el barco en lugar de cruzar nadando, no hay más que ver el color del agua. Cuando ya has visto dos templos el tercero empieza a cansar un poco, al menos para mi gusto me parecía que no había salido aún del palacio real.

 

Decidimos ir a ver un templo más porque entraba dentro de las cosas obligatorias que veíamos en todos los blogs y nos daba miedo que nos despidieran si no lo visitábamos, el budha de oro. En este caso, la verdad es que sin más, como nos pillaba lejos de donde estábamos, cogimos un tuktuk para ir, es toda una experiencia si te gusta la estética de la feria de tu barrio e ir sin cinturón. Para desplazarnos en este cuadro de transporte, primero mirábamos el precio en la app de Grab y se la enseñábamos al tuk tuk, era lo que nos parecía justo.

 

 

Aviso que el tuktuk da mal rollo, seguramente hayas leído y oído en todas partes que en Tailandia es donde peor conducen, yo pensaba que era Valencia, pero es verdad que en Bangkok son mucho peor. Apenas hay señales de circulación, a veces te encuentras algún semáforo esporádico, si vas a cruzar no paran, van dispuestos a atropellarte sin ningún tipo de miedo.

 

Al lado del último templo estaba el barrio chino, en esta parte si eres celiaca o alérgica a los cacahuetes ten cuidado porque hay tanta mierda en el ambiente que seguramente la contaminación cruzada llegue a ti sin que siquiera comas. Aquí fue donde nos saltamos la norma de no comer en puestos callejeros, la verdad es que el restaurante era un híbrido entre foodstreet y restaurante, aparecía en Google si ponías vegan y se llamaba: Lee Jae vegetarian food. La carta además de que se te quedaba pegada en los dedos, no venía en inglés así que tienes que guiarte por las fotos, porque comunicarte en inglés con ellas también era un poco difícil, solamente se reían y murmuraban cosas entre ellas. Perdón por la foto pero es que era la que había.

 

 

Comimos rodeados de moscas y mosquitos, la comida estaba bastante rica, la cosa verde que ves y parecen coles de bruselas, no lo son, en realidad es una verdura que tiene cierto sabor a altramuz cuando la comes y luego se va transformando en amargo, lo rojo que ves, es cerdo de mentira que la verdad, estaba bastante insípido para lo que me esperaba. Todo lo que ves en la foto, incluyendo bebida, no llegó a 300 baths [6 €]

 

Después de esto fuimos dando un paseo respirando el ambiente denso del barrio chino hasta que llegamos al río, cogimos el primer barco que pillamos, hay uno turístico que cuesta 1.000 baths y te dan una vuelta larga, también puedes pagar 14 baths y coger uno cualquiera a ver donde acabas, que es lo que hicimos nosotras. Acabamos en la zona financiera donde nos colamos en un rascacielos con terraza para ver el atardecer que no conseguimos ver porque estaba nubladísimo, pero las vistas eran muy fuertes.

 

 

Volvimos en taxi a nuestro barrio y fuimos a cenar a un sitio del que me quedé enamorado y donde me gustaría vivir. Se llama Ethos y en la primera hoja de su carta te informa de que sus trabajadores tienen días libres, que hacen sus propios fermentos, su arroz es orgánico, no usan pesticidas y otra serie de cosas que podrás leer si pinchas aquí.

 

ethos thailandia

 

Puedes elegir comer sentado en silla o en el suelo, elegimos sillas por si nos quedábamos dormidas en el suelo después de todo el día, elegimos tofu con salsa agridulce y ajo, delicioso, crujiente por fuera y blandito por dentro. Luego arroz con verduras y tofu, todo allí lleva salsas que tienen un sabor especial y no sabría describir, de hecho le pedí que si me podía traer alguna otra salsa para probar pero me dijo que no, que ellos no usaban químicos.

 

 

Por último un pad thai que me encantaría desayunar ahora mismo. Apenas nos quedaba hueco para el postre pero había pancakes veganos sin gluten y yo eso lo tenía que probar o no hubiera dormido con la conciencia tranquila, le dije a una camarera que si me podía traer el de almendras con chocolate, me miró sonriendo pero con una cara horrible tipo: te odio, no sé por qué, no le hice nada, simplemente le pedí lo que quería. Total que nos lo trajo y nos lo comimos entero, se le podía poner una especie de nata de coco por encima que uf, flipas. Si vas, te lo recomiendo muchísimo, además el sitio es súper tranquilo.

 

 

Me pasó una cosa curiosa en el sitio que no sé si reír o llorar. Cuando llegamos a la puerta, había muchas zapatillas como en los templos, decidimos quitárnolas también por si acaso a pesar de que las camareras iban calzadas. El caso es que cuando nos íbamos, justamente entraba un hombre español que dijo: qué raro lo de las zapatillas en un restaurante, le dimos la razón y le dijimos que nos las habíamos quitado por presión social, a lo cuál él respondió: -Entiendo que en los templos te hagan quitártelas ¿Pero aquí? Aunque bueno, claro, al ser un sitio vegano y esas cosas…- A lo cual yo respondí – Yo soy vegano y llevo zapatillas en mi casa. Se lo dije súper serio y súper borde, no quería ser borde pero fue una simple afirmación rotunda que me salió del alma ¿De verdad parecemos una religión que hace quitarse los zapatos? No tengo nada en contra pero vaya tela. Al rato nos acordamos de la tontería y nos partimos todo el ojal, la verdad. Luego al hotel y a sobarla, que vaya paliza.

 

Una cosa que me hubiera gustado hacer y no hice, es haber ido a algún fiestón de techno para ver cómo va vestida aquí la gente en este tipo de eventos, a ver cómo lo petan.

 

Espero que te guste este post y lo compartas por todas partes, que no veas lo que me ha costado hacerlo. Muak!

¿Te ha molado?


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