Mi experiencia en el curso de cocina con May Kaidee

Mi experiencia en el curso de cocina con May Kaidee

Holi! Creo que hubiera estado súper feo por mi parte estar en Tailandia y no haber hecho cursos de cocina vegana, gran parte de la comida Tailandesa es fácilmente veganizable pero ten cuidado, utilizan mucho una salsa que lleva pescado y no consideran que no sea apta. Te darás cuenta porque huele fatal, como los puestos de la feria donde jamás comerías y tienen un halo alrededor que te hace alejarte rápido, a veces tropezando.

 

Decidímos hacer los cursos de cocina en Chiang Mai porque la cuidad es una pasada y mucho más tranquila que Bangkok, increíble para pasear, darte un masaje, comer y echar polvos en el hotel por la noche si puedes. Yo no eché polvos, creo que no hubiera podido aunque quisiera porque dormíamos en una cama tan grande que era imposible tocarse.

 

El primer sitio donde fuimos a hacer el curso lo encontré por internet, se llama May Kaidee y también tienen restaurante. Puedes encontrarlos también en Bangkok, la movida es que allí hay demasiadas cosas que hacer y si puedes, te recomendaría que lo hicieras en Chiang Mai.

 

Llegamos casi una hora tarde sin querer porque el tren nocturno en el que dormimos se retrasó dos horas, no fue nuestra culpa, que no nos despidan please. Además Nim, la teacher y a partir de ahora, nuestra mejor amiga, pensaba que iba solamente una persona en lugar de dos, puso cara de apuro por si no era comida suficiente pero no hubo ningún problema.

 

may kaidee chiang may

 

La escuela es una especie de local a puerta de calle muy casero, se respira perfectamente el ambiente tranquilo de la ciudad, podrías dejar fuera el bolso sin preocuparte de que te lo roben, peace and love tía. La puerta de al lado es el restaurante del cual no llegamos a probar ningún plato, pero lo probaría sin duda porque las cosas que hicimos con nuestras propias manos eran increíbles.

 

Lo primero que hicimos fue pasta Tom Yum vegana, la que venden en muchos sitios suele estar hecha con camarones pero en lugar de poner bichitos le pusimos zanahoria, dijo que lo hacían básicamente por el color, de verdad que la receta es muy fuerte. Fue sin duda lo que más me gusta de todo el curso y eso que no es una receta en sí misma, más bien es una especie de aliño que se usa para otras cosas, pero de verdad que flipas. Es equivalente a si lo que más te gusta de un curso de cocina española, es una vinagreta.

 

 

Todas las recetas que hicimos estaban buenísimas, flipamos bastante con haber hecho eso con nuestras manos. Patri dice que si lo piensas, tampoco es tan difícil porque te lo dan todo preparado en una tabla y solamente tienes que ir haciendo lo que te dice. Yo aprendí mucho en muy poco tiempo, eso es bien. Entre otras cosas hicimos pad thai, sopa Tom Yam, green thai curry y mango sticky rice, que fue precioso, porque nos enseñó cómo teñir de azul el arroz para que me quedara corporativo.

 

Nim nos enseñó cosas que jamás se me habrían ocurrido por intuición, como cortar en diagonal las verduras aromáticas para que el caldo tenga más sabor, dejar cocer a fuego alto sin remover para que se caramelice el azúcar del curry y otras cosas que ya te contaré en otros artículos.

 

Tenía a la pobre mujer harta de hacerle esperar para poder hacer las fotos como a mi me gustaban, no había mesas azules, blancas, negras ni grises, tampoco había telas que hicieran de fondo, fue complicado el tema estético, pero lo compensaba con el tema gastronómico con creces.

 

curso May kaidee

 

Nos dijo que ahora los sábados van a tener un buffet libre, yo posiblemente iría todos los sábados si viviera en Chiang Mai, pero no es el caso, aunque quizá me mude un tiempo aquí. Si quieres hacer el curso o comer, puedes mandarle aquí un mail a mi amiga Nim para haceros amigas de mi parte.

 

Ella es un encanto, súper paciente con mis manías, estuvimos charlando con ella sobre su vida mientras comíamos los y nos dejó una paz que te mueres. Poder hablar con una persona local mientras comes con ella lo que te ha enseñado, es una experiencia súper guay y si encima te cae bien, pues flipas.Si unimos el buen rollo que desprende unido a todo lo que comimos, la verdad es que me hubiera echado una siesta, pero tengo las siestas prohibidas cuando estoy a tantos kilómetros de casa.

 

Con esto no quiero decir que haya que dormir poco, dormir bien es muy importante porque si no, no te enteras de lo que ves a no ser que te tomes muchos cafés y puede sentarte mal. Muak!

¿Te ha molado?


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