La tía Carlota, el restaurante vegano que lo está petando fuerte

La tía Carlota, el restaurante vegano que lo está petando fuerte

Holi! Hacía mucho tiempo que no hablaba de restaurantes, de hecho quizá quite esa sección del blog y meta esos post por ahí por donde quepan. La tía Carlota lo peta y tiene que estar ahí, cotillea su carta y babea.

 

La verdad llevaba bastante tiempo sin ir a comer a ningún sitio nuevo y cuando he ido a probar nuevos platos o lugares reincidentes me ha apetecido más disfrutar de la comida y compañía que ponerme a tocar los cojones al de enfrente poniéndole todos los platos, botellas, cubiertos, incluso el mantel en algunas ocasiones cuando se me sale mucho de gama cromática, encima para que no salgan sombras en la foto, queden bonitas y acabar comiendo los platos medio fríos. Pero este restaurante es especial y es necesario hablar sobre él. Pal mundo.

 

Llevaba desde que lo inauguraron queriendo ir, pero por cosas de la vida acababa siempre en Malasaña. Este está en Lavapiés, en la paralela a Distrito vegano, muy cerquita de la casa de Diego.

 

Ya empiezo eh. Había visto su vistoso tartar en varios stories de Instagram y tenía claro que iba a ser lo primero que pidiera de manera obligatoria. Madre mía. No sólo la presentación, que viene en una urna pequeñita de cristal como de princesas, el sabor es flipante. Lleva muchas cosas que no quiero desvelar para que vayas a probarlo, acuérdate de mí cuando se te caiga la baba. Yo nunca como pan durante las comidas y tuve que pedirlo para poder rebañar los bordes, esto en parte se debe a que me encanta el cilantro fresco pero nunca tengo en casa y cuando me lo ponen en algún restaurante se me caen las bragas. Estuve a punto de meter la cabeza dentro para poder relamer las paredes pero el tamaño era inferior al de mi cabeza y por lo tanto no entraba. Ve a pedirlo ya.

la tía carlota tartar


De segundo pedimos un plato que quizá nunca puedas probar
, quizá sí, era algo exclusivo e inaudito. Quien sabe si volverá a ocurrir tan maravilloso acontecimiento. Ese mismo día anunciaron por la mañana en su cuenta de Instagram que iban a hacer una versión de sus Arancinis della Nona con chorizo y queso. Normalmente los hacen de arroz negro con alga nori y alioli, pero esta vez eran así. Muy buenos, no entiendo cómo los hacen sin que se desarmen, lo preguntaré.

la tía carlota aranccini

De segundo segundo pedimos Milhojas de foie de setas con salsa de albaricoques y reducción de Pedro Ximénez. Yo hubiera pedido otro pero Diego quería eso y era su cumple, me alegro muchísimo de haberle hecho caso, una vez más tenía razón. En esta parte de la cena yo ya empezaba a estar una miqueta lleno, pero estaba demasiado bueno y no podía parar, este plato era muy apto para mojar el pan que habíamos pedido antes ya que venía con salsa y el plato era muy plano, permitiendo esta maniobra con facilidad. No chupé el plato por vergüenza pero me arrepiento de no haberlo hecho. Me costaría describir el sabor de este plato pero voy a soltar varias ideas que me vienen a la cabeza: setas, trufa, hojaldre, salsa súper rica, mojar mazo pan además de su exquisita presentación.

 

Pensando ya que ibamos a reventar, el amable camarero con una insinuante cara de: sé que tenéis un hueco en esos estómagos, nos ofreció postre. Yo quería uno para compartir por no hacer el feo, pero Diego al enterarse que había helado de plátano lo tuvo bien claro, yo obviamente no iba a comer eso y pedí una copa fría con una especie de tarta de zanahoria y nata de violetas que buf. Cualquier cosa que lleve violetas me flipa, me trae muchos recuerdos y me hace viajar a otros planetas por corrientes circulares.

 

Esta opinión es absolutamente subjetiva debido a mi fobia al plátano: El helado de plátano resultó ser un plátano horrible partido en dos acompañado de tres bolas de helado, una de albahaca buenísima, una de fresa y otra que Diego dijo que no era de plátano, me obligó a probarla y resultó ser de plátano. Le odié para siempre durante unos instantes, bebí mucha agua, me metí un trozo de mi postre mágico en la boca y me enjuagué con él a pesar de ser sólido para quitarme ese horrible sabor.

 

Si no has ido ya al sitio, no sé a qué cojones esperas. Además de haberme sorprendido mucho los platos, la decoración también es lo más, hay percheros hechos con tenedores y cuchillos por las paredes. Volveré pronto a probar absolutamente todos los platos, la próxima vez que alguien me diga que quiere hacer una cena de amigas numerosas intentaré llevar allí a la gente, les obligaré a pedir los platos más seductores y que vayan pasando por mi sitio para hacer la cata. Ese es mi plan.

 

Muak!!

¿Te ha molado?


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