Mermelada de cereza con hierbabuena crudivegana

Mermelada de cereza con hierbabuena crudivegana

Holi. Bueno antes de que se me empiece a poner verde por llamarlo mermelada, diré que la fruta ya es dulce por sí misma y no hace falta endulzarla más, coño. Hacer una mermelada crudivegana es posible, está rica, tiene textura guay y además es refrescante por la hierbabuena. ¿Qué más quieres? ¿Que vaya a hacértela? Proponme un precio muy elevado y me lo pienso.

 

Primero que todo, tengo que decir que no es que sea yo muy de mermeladas, de pequeño me las comía cuando iba a los hoteles y te ponían la tarrina pequeñita untada en un croissant que tampoco me gustaba, supongo que me divertía por el packaging, ya apuntaba maneras. Creo que hace años que no pruebo una mermelada comercial, caseras sí, y no tienen absolutamente nada que ver. Debería hacer de arándanos y moras o algo así, con bien de antocianinas. Uf.

 

Bueno, esta mermelada a diferencia de las comerciales en que hay que comérsela pronto, no creo que te dure mucho en la nevera ya que está muy rica, pero por si acaso yo lo suelto, que luego me viene la gente con historias sin ser yo nada de esas cosas. Supongo que si haces mucha la puedes meter en tarros de cristal y conservar poniéndolo al baño maría, pero no creo que quieras hacerlo ya que deshuesar las cerezas es un auténtico coñazo.

 

Para deshuesarlas hay varias maneras, la pleistocénica que es la que yo utilizo, es hacer un corte alredor del hueso, yo hago un anillo de forma vertical y luego con paciencia quitas el hueso. Como quedan cosas pegadas te lo metes en la boca, lo rebañas y lo escupes. Cuidado no lo escupas donde estás poniendo las cerezas que vas a usar como me pasa a veces a mí, que cuesta mucho batirlos y quedarán trozos.

 

Existe una manera cool de descorazonar las cerezas  que es con este cacharrito tan guay que te ahorrará mogollón de esfuerzo. No sé si sirve para algo más pero si lo compras me dan comisión así que mira a ver.

 

Una vez tengas un montón de cerezas descorazonadas y te de pereza seguir con este ritual, tritura las cerezas con la hierbabuena dejando algunos trozos medio grandes para darle textura, pon la batidora al mínimo. En mi caso la hierbabuena le tenía congelada de un día que compré para hacer tabouleh con sabor a mojito y me sobró mogollón. Luego hay que añadir semillas de chía, las proporciones yo me las inventé pero como seguro que hay gente insegura que lee esto, diré que por cada taza de café de cerezas, pongas dos cucharadas soperas de semillas de chía.

 

Por otro lado sería conveniente añadir también semillas de chía molidas, ya lo he dicho muchas veces pero para que las semillas se absorvan bien hay que molerlas, si no las mueles y simplemente las hidratas también tienen propiedades, sobre todo emolientes pero nutricionalmente, quedan un poco pobres con lo ricas que son por dentro. Sería una pena no absorver bien sus aminoácidos y su omega3, que no abunda en el reino vegetal, por tanto añade una parte molida si es que tienes.

 

Para moler las semillas de chía básicamente las metes en un molinillo de café o una batidora de Almodóvar y le das caña, no hagas medio kilo que igual se te pone malo, pero el tamaño de un botecito de cristal pequeño sería guay. Digo esto, porque luego para conservarlas conviene meterlas en este botecito de cristal del que hago y guardarlas en la nevera. Tú verás si no las mueles.

 

Esta mermelada mola bastante, no lleva azúcar, tiene textura gelatinosa, es súper nutritiva y así fresquita en verano es lo más.

 

Creo que me he liado mucho en este post y lo voy a resumir en una frase: Coge cerezas, quítales el hueso, tritúralas y añade semillas de chía, si de las semillas una parte va molida sería guay, si no pues nada tía.

 

Muak.

 

¿Te ha molado?


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