Pastel de calabaza con un quiebre inoportuno pero bonito

Pastel de calabaza con un quiebre inoportuno pero bonito

Holi. Hoy no es Halloween, tampoco es otoño, pero como a mí me sale del, pues voy a hacer un pastel de calabaza vegano ¿cómo te quedas? El quiebre del pastel representa la imperfección, la condescendencia de las personas que no saben cocinar y la sequía que ha provocado Dulceida en el mundo entero.

 

Bueno, voy a ser sincero, hice este pastel por que tenía una calabaza de huerto de unos 87 kilos y como procuro no congelar cosas por eso de la vitalidad de los alimentos, pues me puse a hacer este pastelaco. Con esto no quiero decir que no se pueda congelar, pero yo si puedo comérmelo fresco, lo prefiero.

 

Para hacer el pastel de calabaza hacen falta un par de ingredientes un poco raros, uno es la harina de espelta, espero que a estas alturas este cereal tan guay con poco gluten y todos los aminoácidos no sea algo raro, pero bueno.

 

El ingrediente raro 2.0 es crema de coco, por si lo dudas, la crema de coco no es leche de coco, también viene en lata pero en la etiqueta pone muy claro ¨crema de coco¨. Es un producto mucho más denso que la leche, tiene un color y textura que me recuerdan a algo que no voy a decir. Además de estas características, huele como las colonias de las adolescentes que van al Fabrik por la tarde y se rocían con malibú. Este mismo producto es el que utilicé para hacer la tarta de zanahoria vegana.

 

Este blog va de vagas, de recursos, apuros, algo de feminismo y de risis. Ahora te voy a dar un truco tan absurdo como eficaz para cuando no tengas harina de espelta pero sí tengas copos de espelta. Los metes en la máquina cara que tritura y así tienes harina.  Magia tía. Y todo sin tener que ponerte el chándal y bajar a la tienda más cercana que venda productos a granel en tu barrio.

 

La calabaza, nuestra querida amiga, puede quedar muy dura si la metes tal cual, por lo tanto conviene cocerla, yo la hice al vapor, una cosa curiosa es que al cocinar los alimentos, sus azúcares empiezan a romperse, convirtiéndose en sustancias más simples que además de elevar el índice glucémico a mayor velocidad, harán que sepa más dulce y no hará falta poner azúzar, por lo tanto creo que compensa. Recursos de nuevo, tía.

 

La máquina cara puede ser de gran ayuda en esta receta, ya que básicamente hay que juntarlo todo y mezclarlo a saco. En este caso el orden importa bastante poco, así que mete todo y bate a velocidad considerable. Si no tienes la máquina cara, puedes mezclarlo a mano con paciencia y música de fondo.

 

Lo siguiente es untar algún molde que te guste con la crema de coco para que no se te quede pegado y fregar sea lo más llevadero posible. Un consejo que te doy, es que cuando la hagas invites a gente a tu casa, dales un poco de pastel y luego diles que frieguen, no podrán decir que no. Hoy estoy dando muchos recursos eh, espero que te gusten y los apliques.

 

Bueno lo siguiente puedes imaginártelo, lo metes al horno a 180 grados y en unos 15 minutos lo sacas. Si te sale sin quiebre no te preocupes y por si acaso ten en cuenta que la bandeja quema, por lo tanto ponte unos guantes azules de horno si no quieres quemarte los dedos, luego no podrás escribir con el ordenador en un tiempo ni hacer scroll en Instagram, a mí me pasó una vez.

 

El resultado del pastel como puedes imaginarte es maravilloso, es sólido, flácido y gomoso pero no se deshace para nada, puedes comértelo con las manos como si fuera un bocadillo. Ojalá lo pruebes tía. Si lo haces me lo cuentas.

 

Muak.

 

¿Te ha molado?


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