Queso vegano a medio fermentar por impaciente

Queso vegano a medio fermentar por impaciente

Holi gente que le gusta el queso pero no come queso de vaca, personas adictas a los probióticos y por qué no, un saludo también a Aramis Fuster. Voy avisando de que este post es bastante largo, tan largo como interesante, si te da pereza ahora, vuelve en otro momento.

 

Tengo varias recetas pretenciosas por ahí de quesos, están muy ricos pero no se pueden comparar a este tipo de preparado, sobre todo por que está fermentado y tal. Este queso vegano me lo enseñó a hacer Sexybrócoli en un curso que daba por mensajes privados, si no conoces su blog, deberías.

 

El caso es que llevaba unos meses diciendo: me tengo que poner a fermentar yogures y quesos, pero me parecía excesivo el precio de los probióticos, hasta que un día me harté y tiré la casa por la ventana. En realidad lo de que tiré la casa por la ventana quiere decir que compré los probióticos, no soy muy de tirar cosas y menos por la ventana.

 

Los probióticos son sustancias que hacen que nuestras bacterias intestinales estén en buen estado, de ellas depende nuestro estado emocional y físico, aproximadamente un kilo y medio de nuestro peso es de bacterias y hay que cuidarlas a tope, te recomiendo un libro súper interesante sobre el tema en el que se habla de la relación que existe entre las bacterias intestinales y las enfermedades entre otras cosas, trata temas súper guays e incluso de el transplante de heces para curar la diabetes, suena mal pero en el libro no vienen fotos ni nada y además en la portada aparece un brócoli ¿qué más quieres? Yo un zumo de naranja.

 

Quizá otro día hable más sobre las bacterias, que es un tema que me flipa, pero en este día de hoy, hablaré de cómo se fermenta un queso vegano desde mi escasa pero satisfactoria y concluyente experiencia. El proceso es bastante parecido a hacer un paté o crema de frutos secos, pones unos anacardos crudos a remojo durante una noche, si usas de los fritos el sabor será súper diferente y seguro que no mola tanto, un sabor neutro es mucho mejor. Si te preguntas la cantidad, yo puse 150 gr cari.

 

Cuando estén blanditos los anacardos, los bates con agua y los cuelas con una malla típica de hacer leches vegetales, chufamix, o alguna cosa que se te ocurra, el caso es que tienes que separar el líquido de la pulpa lo máximo posible, luego pones en un vaso un poco de agua, abres una de las cápsulas de los probióticos, viertes el contenido en el vaso y le das unas vueltas, cuando veas que esta bien mezclao lo juntas con los anacardos y lo mezclas hasta que te canses con algo que no sea metálico, puedes usar el dedo o unos palillos chinos por ejemplo. La malla que he dejado en el enlace es muy buena, yo llevo dos años con ella y nos seguimos queriendo, además si compras a través de ese enlace me dan comisión, lo cual es genial.

 

El siguiente paso fue muy conflictivo para mí. Tienes que dejar reposar la mezcla con paciencia un día entero, sí. Yo lo volví a meter en la bolsa de la leche vegetal, le puse un colador debajo y peso encima para que se fuera escurriendo y me quedé mirándolo un buen rato con cara de interés, como si de repente fuera a hablar o algo. Puede parecer absurdo que me creara conflicto pero así fue.

 

Al día siguiente, coges la masa e intentas hacer una forma bonita, como de queso, por ejemplo. Si no es bonita da igual, pero haz una forma un poco aplastada, que no parezca una pelota, puedes meterle cosas o poner cosas alrededor para darle sabor, como era mi primera vez quería un sabor bastante neutro pero sin llegar a ser una sosez aburrida, le puse cebolla en polvo, eneldo y un poco de sal rosa de unicornios.

 

Cuando creas que has puesto bastantes cosas que te van a gustar, pones un papel absorbente alrededor, lo dejas en un plato y te quedas mirándolo un rato de nuevo. Cuando asimiles que eso no te lo puedes comer en ese mismo momento por eso de que tiene que fermentarse y tarda desde unos días, a tiempo infinito, habrás superado la prueba.

 

Cuando lo tengas bien asumido y consigas no meter las manazas, lo dejas en un plato y lo llevas a algún lugar de la casa donde lo veas poco por si sientes tentaciones, durante los siguientes días, tendrás que intentar darle la vuelta al menos una vez al día. Este proceso se llama curar, no es apto para impacientes como yo, por eso te recomiendo que los escondas.

 

Te preguntarás el por qué del título de la entrada, digo a medio fermentar debido a que aguanté solamente 7 días y lo ideal es dejarlo más, creo. No me arrepentí por que estaba buenísimo, es muy fuerte la magia que pueden llegar a crear las bacterias.

 

El esperado resultado

 

Nunca había comido un queso así, una vez en un restaurante que no voy a nombrar me pusieron una cosa que en teoría pretendía ser esto, pero en realidad era un paté deshidratado sin fermentar. El caso es que me sorprendió muchísimo, nunca me han gustado los quesos fuertes, bueno, dice mi familia que de pequeño me gustaba el queso azul y lo llamaba queso de bichos, ahora lo huelo y me da bastante asquete.

 

El susodicho queso, tiene un sabor ligeramente ácido, en mi caso, la textura fue crujiente por fuera y flipantemente cremosa por dentro, al comprobar que se secaba la parte de fuera y quedaba mas rica si cabe, decidí partirlo en cuatro y esperar un día más para zampármelo casi de un bocado. Si te interesa el tema, puede suscribirte a la newsletter, yo seguiré experimentando e informando si aprendo algo o descubro un nuevo planeta.

 

¿Quieres recibir algún mail cuando me acuerde? Dale caña al mono.


 

Muak!

¿Te ha molado?


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