Zombie bar ¿la mejor hamburguesa vegana?

Zombie bar ¿la mejor hamburguesa vegana?

Holi. Paso de decir otra vez que este restaurante estaba en mi lista infinita, que ya me he cansado hasta a mí mismo de repetirlo. No lo repetiré jamás. Lo mejor será dejar la incógnita.

 

Evidentemente, este bar estaba en esa lista de la que no volveré a hablar jamás desde hace muchos años, desde que existía el Zombie Club los miércoles en la sala Heineken, si cenabas allí luego podías entrar gratis pero siempre se petaba el bar y era imposible cenar nada. Buenos tiempos aquellos.

 

Había oído hablar de su hamburguesa vegana en mogollón de sitios, sobre todo en bocas de gente, todo el mundo habla maravillas de ella así que decidí ir a probarla. Como soy así acabé pidiendo otras cosas para quedarme con las ganas y retrasarlo. Las cosas que pedí pertenecían a un menú tentador por 11 pavos, 12 según mi amigo con el que fui a comer, pero eran 11 en realidad.

 

El día tres de enero era uno de esos días en los que te levantas con ganas de tomarte una crema de verduras, me pasa habitualmente, me levanto con mono de crema de verduras y otras veces con mono de vino blanco. El vino blanco es mucho más inmediato de conseguir y desde luego mucho más fácil, cuando me dan estos arrebatos normalmente a las 13:30 ya estoy con una copita, que es una hora genial.

 

Al ver crema de verduras en el menú casi lloro de la emoción y no pude resistirme, venía mucha cantidad, dulce, calentita, con base de calabaza y llevaba un trocito de trufa. La verdad es que la servilleta azul clarito era de lo más acertado en cuanto a gama de colores para combinar con el plato, esta vez no me manché y no me hizo falta usarla, pero el detalle es lo que cuenta.

 

zombie bar

 

El segundo también era súper bonito, con una base de arroz negro, cosa que me parece un puntazo porque no es nada habitual verlo en restaurantes, las cosas de colores así de oscuros nutricionalmente son geniales, ayudan a nutrir la sangre y el corazón, aumentan el hierro y quedan muy bonitas en determinados platos. El caso es que encima de la base de arroz negro, se encontraban cuatro increíbles albóndigas de soja, soja texurizada según mi paladar y mis ojos, la verdad no sabría decir cómo estaban hechas, tenían un toque ahumado y eran bastante sólidas. El plato me pareció bastante denso, de hecho me sobró la mitad y me la llevé en un tupper, esta vez no lo perdí y me sirvió para comer al día siguiente y rememorar viejos tiempos no tan viejos. Muy ricas y bonitas, un aplauso por favor. Gracias.

 

En cuanto a la hamburguesa vegana, iré algún otro día a probarla, espero que el menú no sea tan tentador y poder probarla de una vez. Se me ha olvidado hablar de los baños. Son súper guays, llenos de pegatinas y pintadas, muy rollo Bristol. Parecen los baños de algún after pero en versión limpia y con los WC sin atascar, tampoco había colas para entrar. Predominan los tonos rojos y negros con alguna pintada en blanco y azul, pegatinas de todos los colores que a pesar de que no lo parecen, tienen una combinación unas con otras bastante coherente y en realidad están colocadas estratégicamente, creo. Si no es así la suerte jugó a su favor.

 

Muak!

¿Te ha molado?


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