Pollo vegano casero sin gluten que te dejará flipando

Pollo vegano casero sin gluten que te dejará flipando

Holi! Llevo un tiempo experimentando con la receta de pollo vegano sin gluten, lo primero que tengo que decir es que me he inspirado en esta receta,  pero luego he ido haciendo cambios que me pedía el cuerpo y esas cosas. Espero que la disfrutes y la hagas, puede parecer un proceso horrible pero no lo es tanto en realidad, simplemente hay que tener paciencia para el último paso en el que ni siquiera hace falta que te muevas porque solamente hay que dejar que cueza. Sin más dilación, voy a ello.

 

Existen varios pollos veganos que se comercializan y son lo puto más, pero no son cosas para comer todos los días debido a su precio, si puedes comerlo todos los días, enhorabuena, significa que eres rica y puedes colaborar financiando este proyecto aquí si quieres, recibirás un eBook, podrás leer mi lista de la compra por adelantado y otras cosas que solamente subo ahí y que son secretos. El caso es que he encontrado la manera de hacer un pollo vegano sin gluten en casa, placebo que está jodidamente rico y su textura es genial.

 

Normalmente todas las recetas de no-pollo que existen llevan como baste gluten, pero yo soy muy solidario desde siempre con la gente celiaca, de hecho hay una sección en el blog especialmente para ellas, no sé muy bien por qué pero siempre he tenido bastantes amigas glutenfree, de hecho vivo con una, es Celi Celiaca, no puedo decir su nombre real por privacidad. Aquí tienes otra receta que también es tipo pollo vegano que tampoco lleva gluten, esta vez hecho con tofu y queda caramelizado por fuera, si no la has hecho todavía, no sé a qué esperas, la verdad.

 

Bueno, el ingrediente secreto de todo esto es la yuba, entiendo que en la foto puede parecer comida de perra pero en realidad es la nata que queda cuando hacen leche de soja en la capa superior, queda densa y lo que hacen es coger esa capa y tenderla como si fuera una camiseta de resaca hasta que se seca y luego la venden en tiendas asiáticas. Hay varios formatos para venderla, yo usé esta con forma de lazos porque me la regaló un amigo pero también la venden en láminas y en formato tubos sin lazo, este último también tiene aspecto de comida para perras.

 

 

En mi caso, lo primero que hice fue cocer un paquete de yuba de 200 gr con un poco de azúcar, sal y vinagre. Asegúrate de echarle sal porque puede quedar soso de la hostia si no echas, luego puedes añadir más junto al resto de especias pero ya voy avisando. Tardan poquísimo en cocer, prueba un trozo y si puedes masticarlo es que está ready. Una vez que están cocidos los lacitos con ese mejunje Art Attack, espera un poco a que se enfríen, quita el lazo y verás que queda una especie de tubo, hazle un corte vertical para que quede una especie de plancha pequeñita, si lo has comprando en láminas, puedes ahorrarte este paso.

 

Ahora viene lo guay, escurre todo lo que puedas todas las láminas, ponlas entre tus manos y aprieta para que salga todo el caldo, cuando creas que ya están secas, ponlo en un bol grande y añade un par de cucharadas de maicena, levadura nutricional, ajo, cebolla en polvo y sal. Aquí puedes ponerte creativa y añadir especias a tu gusto, como puede ser el tomillo, romero, orégano, curry o esas especias que te trajeron de marruecos y que nunca te has atrevido a abrir porque no sabes qué hacer con ellas. Mezcla todo muy bien y añade un par de cucharadas más de maicena, verás que la mezcla empieza a pegarse, la clave es conseguir que quede más o menos compacto para el siguiente paso. Pon también un poco de aceite de oliva para que no quede demasiado seca la mezcla.

 

El siguiente paso es hacer una especie de momia de yuba, ve apretando con los puños hasta formar una especie de tubo bien compacto, luego tienes que meterlo dentro de una tela o algo así, yo utilicé una bolsa de hacer leches vegetales que no suelo usar, ponle una cuerda por fuera en espiral para hacer presión y que quede bien compacto todavía, en esta foto puedes hacerte una idea de lo que hablo.

 

 

 

 

Ya casi está, el siguiente paso del ritual es meterlo a cocer con caldo de verduras durante unos 50 minutos. Es bastante tiempo, puedes utilizarlo para mandar mails, pintarte las uñas, ponerte una mascarilla facial o masturbarte, lo que te pida el cuerpo. Ahora saca eso del agua con cuidado de no quemarte, desenvuelve la momia y déjala en un plato para que enfríe. Te entrarán ganas de probarla sin freír, puedes hacerlo sin problema, no te cortes.

 

Luego puedes cortarlo en trozos y ponerlo en un tupper para que marine con diferentes especias, como en este caso, mucho limón y ajo. Yo lo que hice fue poner zumo de limón, agua, aceite y sal en un vaso para batir y triturarlo muy bien, así no tienes que estar cortando ajo en trozos y te ahorras tres minutos, que no tenemos todo el día. Si haces esto a medio día, por la noche ya querrás probarlo y es entendible, pero si lo dejas un día entero tendrá más sabor. Te recomiendo hacer bastante cantidad para probar con diferentes especias e invitar a tus amigas a casa a comer para disfrutar juntas de una comida riquísima donde no sufre ni muere nadie.

 

Iré dando más ideas de marinados, me ha encantado esta receta, diría que es de las mejores del blog junto a las bolitas energéticas, las putivurgers y la sobrasada crudivegana.

 

Espero que difundas esta receta por el grupo de whatsapp de familia, en tu muro de Facebook y todas esas cosas. También espero que la hagas, que no es tan difícil!

 

Ale, muak!



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